jueves, octubre 25, 2007

Una vivencia de la infancia




Una vivencia de la infancia
(Aldo Gastón Alvarez Lizama)
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(Imagen de Robert Whitehead)
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Fue en una tarde de campo con olor a pasto
en esa vida tan sana entre los bosques.
Una madre se ausenta y va de compras,
pero vuelve cansada y con dolor encima.
Éramos tan niños (muchos) y al verla así sufrir
un hijo se arrodilla invitando en el gesto
a sus hermanos hasta juntar las manos.
Junto a su cama le dijimos a Dios que la sanara
porque sin madre...
Siempre fue para nosotros una fiesta su regreso,
corríamos al campo y a cortarle flores,
barríamos el patio para acogerla alegres.
En esa tarde triste pedimos al Señor que la aliviara
¿quién me enseñó a rezar sino esa madre?
Y pasaron los años y siguió la mamita agradecida
hasta frisar los cien dejando como herencia:
esa fe y esa fuerza tan, tan suya.
El hijo que cayó muy de rodillas junto al lecho
hoy la siente y la siente desde el cielo
mientras sus manos tocan al Dios Vivo
ministro del altar y sacerdote,
le dice al Señor, Señor: ¡Qué buena madre!
Ansioso está en el hoy de dulce Encuentro
con esos seres tan buenos, tan amados
tan queridos por Dios y por María.
Sin oración la vida es un vacío.
Gracias.

lunes, octubre 15, 2007

Santa Teresa de Avila


Santa Teresa de Avila
(Aldo Gastón Alvarez Lizama)

¿Dónde estás hoy, mística Teresa, llevada con tus vuelos hacia el cielo?
"Y muero porque no muero" el estar con Dios era tu anhelo.
Reformadora fiel con tus coloquios y diálogos profundos
conversabas tan fiel con el Amado saliendo de este mundo.
Tu santidad envidio ciertamente porque me habló de Gloria
de aquellos santos y santas de la historia
que impregnaron de amor nuestra memoria.
El verte ante Jesús en oración ferviente arrodillada
tu alma entera, entera anodada y así, sí como arrobada
quedándote mirando al gran Amigo
ese mismo que hoy está conmigo.
¿Por qué los hombres hoy se niegan a creerle?
no temen, no, no temen el perderle
sus intereses van tras otras cosas
todas, todas como un color de rosas...
¡Oh sorpresa final cuando en el cielo veremos al Señor
será tan grande y grande ante al Amor, Amor
el de la Vida y para siempre vivir enamorados
con el Señor. Señor, resucitado.
Los nada sabios se irán a las negruras
en esas noches, noches tan oscuras...
Por eso me quedo con místicas figuras
como Teresa y de la Cruz San Juan
que ahora gozan de la visión y están
junto al Amado.

lunes, octubre 08, 2007

Inquieto el corazón





INQUIETO EL CORAZÓN
(Aldo Gastón Alvarez Lizama)
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Así se pasa en sus nostalgias al desear la Patria
mira las flores, eleva la mirada y te pregunta:
¿Por qué no abres ya, Señor, esas tus puertas
para verte, Autor de maravillas en tu Gloria?
Tú supiste esperar entre los hombres
aliviando congojas con huellas de amor en tu camino.
Sembraste en mi pecho semilla de esperanza
y aunque es linda, Señor, la primavera con sus soles
¡cómo te anhela el alma en otra Primavera
aroma inextinguible saciarás el alma con tu Don eterno!
El corazón inquieto quiere saber con urgencia de tu cielo
y se va, se va sin detenerse en arrebatos de amor agradecido,
de esos amores tuyos en silencio, soledad y en calma.
No es el miedo al dolor, a la pena, al llanto
y no no tanto del mío, mas sí de mis hermanos sedientos
de tu paz y gozo cuando verán tu Rostro. ¡Ah,ah!
al suspirar el alma casi cantando, es cierto.
Golpearé tus puertas en mi oración ferviente
y te dire con insistente fuerza, Jesús mío,
como Pedro dijera en confesión dolida:
Tú sabes, Señor, Tú sabes que te amo
"Quédate con nosotros, Señor" nunca te alejes.
Gracias.
 
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