Sus ojos se cerraron sin cansarse de mirar hacia el Arriba.
En oración se fue buscando Patria al padecer las aflicciones,
sí, sí, las penas de una tierra, Señor, Señor y sin salida...
Postrado el cuerpo, postrada estaba el alma en fe fortalecida
y en sin igual espera de la grandeza de amor: la Tierra nueva.
Cuando se vive bien, la muerte se hace amiga y ese morir...
es casi el despertar de un sueño ¡en maravilla!
El gozo inundará borrando las heridas, inundará la vida,
como un Tabor y su blancura llevada en la Sonrisa del Dios Vivo.
Nos quedaremos siempre sin temores gustando la Frescura
sin revolcar el alma en pesadillas de este durar en tiempo y esas horas...
Volver, volver y volver los ojos a la Vida ¡Oh, Faz y Faz divina!
Quedarse allá en el Monte para decir, decir: Señor,¡por Dios! no te me vayas;
no dejes que mi espíritu se muera: "Yo quiero que tengan Vida,
en abundancia Vida", eco de promesa fiel y mantenida.
Primero será el dolor, de lágrimas el valle y luego la Visión
cuando me vaya a contemplarte, oh Dios, en esa Gloria.
En Huerto y Cruz esa agonía la padeciste Tú, ¡perdón, Dios mío!
Cómo comprendo, Señor, tu padecer y el mío.
Con los brazos en cruz te diré: Piedad, piedad por ese olvido
sumida humanidad en su letargo, ceguera distraída.
Atiende a mis clamores porque cansó la vida y sólo queda
mirarte, mi Señor, oh, Jesús mío, me escondo en Tí, mi Vida.





























